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Emma Chacón i Lausaca: una compositora que residió y trabajó en Bilbao durante los últimos 60 años de su vida

Nacida en Cataluña, Emma Chacón i Lausaca fue una compositora que residió y trabajó en Bilbao durante los últimos 60 años de su vida. 
Aunque fue la autora de más de 172 composiciones musicales, en las que predominan las canciones para piano, Chacón no fue vista como una compositora profesional y nunca llegó a vivir del oficio al que dedicó la mayor parte de su vida.

Emma Chacón i Lausaca nació en Barcelona, el 24 de octubre de 1886. Hija de Enriqueta Lausaca i Bordoy y Enrique Chacón Sánchez, pareja perteneciente a la burguesía catalana, la artista pasó sus primeros años en la casa familiar del Paseo de Gracia.

En su primera infancia, Chacón pudo recibir clases de piano en su propia casa gracias al elevado nivel económico de la familia. En 1901, el compositor, pianista y pedagogo Enric Granados fundó la Academia Granados (posteriormente conocida como Academia Marshall), centro de referencia cultural en la Barcelona de principios del siglo XX.

Granados enseñaba técnica de piano y métodos de interpretación, formando a artistas que después dedicaron su vida a la composición. Lejos de ser una escuela musical al uso, la academia pasó a ser uno de los centros artísticos más importantes de la ciudad. Frecuentemente, el alumnado daba conciertos y se impartían conferencias y clases magistrales de profesionales ajenos a la escuela.

Emma Chacón fue una de las primeras alumnas de la Academia Granados, constando en los archivos de la escuela desde 1901, año en el que abrió sus puertas. Allí, estudió piano, armonía, composición y contrapunto con el propio Enric Granados y con el también compositor y maestro José Ribera i Miró. 

Aunque animar a las niñas a estudiar música fuera de sus casas no era lo más común, Chacón no fue la única alumna de las primeras promociones de Granados. Nuestra protagonista coincidió, por ejemplo, con la reconocida soprano y pianista Conchita Badía.

Cinco años después de ingresar en la escuela, a sus 20 años, Chacón comenzó a dar sus primeros conciertos de piano. Son de esta época los primeros manuscritos de la autora que se conservan en el Archivo Histórico Foral de la Diputación de Bizkaia. 

Bajo el título Mis composiciones Emma Chacón redacta los títulos de varias de las piezas escritas entre 1905 y 1912. Miniatura para piano, Sardanas y Tempo de Gavota, Clar de Llune y Vals para piano son algunos de los nombres que se han rescatado de esos cuadernos. 

En estos escritos puede observarse la evolución artística y aspiracional de la artista. Las primeras canciones recogidas eran composiciones breves para voz y piano. Los últimos títulos, en cambio, son una opereta y varias versiones orquestales de algunas de sus obras anteriores.

En 1912, año en el que Chacón firmó la última pieza de esta primera etapa de su vida artística, se casó con el pintor José Ribera i Font, hijo de su maestro José Ribera i Miró y autor de varios de los poemas sobre los que Chacón compuso parte de su obra. Ese mismo año se mudaron a Bilbao, ciudad en la que permaneció los siguientes 60 años de su vida.

Una vez instalada en la capital vizcaína, Emma dio a luz a nueve hijas e hijos, de los que sólo sobrevivieron tres: José Luis, Miguel Ángel y Mariemma. La familia llegó a Begoña y vivieron en la calle Correo, en la Plaza Nueva y en Algorta, para acabar asentándose en una vivienda de la bilbaína calle de Henao. 

En esos primeros 30 años de Emma en Bilbao, marcados por los duelos de las muertes de seis de sus hijas e hijos, la vida familiar y el estallido de la Guerra Civil, no hay registros de la obra de Emma Chacón.

Aunque durante esas tres décadas no publicó ninguna pieza, se tiene constancia de que la artista organizaba tertulias relacionadas con la música en su casa. Fuentes cercanas a la familia aseguran que tanto Chacón como su marido recibían con gran frecuencia visitas de colegas del mundo del arte y la música. 

Según el testimonio de su hija Mariemma (recogido en ‘Emma Chacón, una compositora bilbaína’, libro de Isabel Díaz Morlán publicado en el año 2000), el matrimonio contaba con dos habitaciones que servían como estudios de pintura y música, las dos aficiones de la pareja. En estas estancias recibían a las visitas, tocaban el piano y hablaban sobre la actualidad cultural.

Teniendo en cuenta que la mayoría de mujeres pianistas se dedicaban a enseñar piano y composición a domicilio (este fue uno de los primeros trabajos remunerados al que accedieron las mujeres de clase media de la época), podría considerarse que Chacón fue una compositora de gran ambición artística. 

Nuestra protagonista nunca impartió lecciones, dedicó toda su vida a perfeccionar la técnica y a su propia expresión artística. Gracias a su acomodada situación económica, Chacón pudo dedicarse a su pasión en casa, rodeada de una comunidad de artistas que la inspiraban.

Estas reuniones domésticas no fueron el único contacto de la compositora con la música, ya que Chacón era socia de la Sociedad Filarmónica de Bilbao. La artista asistía con asiduidad a los conciertos en los que se interpretaban piezas sinfónicas de Andrés Isasi, Jesús Guridi, Resurrección María de Azkue y otros reconocidos compositores de la época; obras que pudieron influir en las composiciones venideras de la pianista.

30 años después del último registro, en 1942, recuperamos la pista pública de Emma Chacón. En este año, la compositora y su entorno crearon Impulso, editora musical que sirvió para publicar y expandir la obra de Chacón a partir de la segunda mitad de los años 40. 

Este momento fue clave en la trayectoria de la compositora, ya que marcó el inicio de la comercialización de su obra por la vía de la autoedición. Impulso editó 300 ejemplares de ‘Seis estudios para piano’ y, ese mismo año, la artista registró la obra en el Registro de la Propiedad Intelectual. Cuatro años después, en 1946, el catálogo de Impulso vendía ‘Seis estudios para piano’ para su distribución en conservatorios y academias de piano.

Un año después, en julio de 1943, Emma Chacón dio el primer concierto público (documentado) en Bilbao. En la iglesia San Vicente Mártir de Abando, Chacón estrenó un ‘Ave María’ para voz, piano y dos violines. 

Después de esa primera aparición pública, la artista estrenó varias obras en locales, iglesias y cafés, inscribiéndolas todas en el Registro de la Propiedad Intelectual.

Según analiza Isabel Díaz Morlán en el libro anteriormente citado, las canciones de la compositora partían de varias líneas de inspiración: la romántica (lenguaje tonal y accesible), la francesa (impresionista y donde abundan los cromatismos) y otra que coincide con los tópicos de la llamada canción española.

En toda su obra predomina el intimismo y una interpretación delicada y expresiva, elementos que comparte con la música de tradición hispana, que aunaba la tradición romántica con la música popular.

En cuanto a los temas de las composiciones que iban acompañadas con voz, también predominaba el intimismo romántico. Por ejemplo, en Arrullos Op. 110 y Nocturno Op. 134 (piezas para orquesta), las canciones de Chacón hablan sobre un espacio de privacidad y de relaciones entre las mujeres de la sociedad burguesa femenina. 

En el resto de su obra, predominan también los textos que exploran sentimientos, evocaciones poéticas y expresiones íntimas. 

En 1946, Emma dio su primer concierto fuera de Bilbao. Fue en la Cúpula del Coliseum de Barcelona, donde presentó tres canciones en catalán de las que no se guarda registro escrito. 

El 20 de abril de 1947, Emma Chacón interpretó diecisiete piezas compuestas por ella ante los socios y socias de la Sociedad Filarmónica de Bilbao. Lo hizo acompañada de José Vitoria (violín), Clara Bernal (piano) y Peita López (voz). Era la primera vez que la artista representaba su propia obra de forma tan extensa en una sala de prestigio. 

Para Chacón, que entonces tenía 61 años, el concierto de la Filarmónica fue uno de los momentos más memorables de su carrera artística. Además de las felicitaciones de quienes pudieron escuchar su obra en directo, el periódico El Correo Español tituló así la reseña del concierto: “Triunfo de Emma Chacón el en recital de la Filarmónica”. Según describe Isabel Díaz Morlán, el mismo medio llamaba “gran autora” a Chacón, seguido de un “de casa” que deja constancia del lugar que desplazaban a las mujeres creadoras de la época. 

Después de este memorable concierto, Chacón ofreció varios recitales en Bilbao, principalmente en el Teatro Patronato de Obreros y en la parroquia de San Vicente Mártir de Abando. También logró salir de la ciudad, interpretando algunas de sus obras en Barcelona y Zaragoza.

La editora Impulso y las audiciones públicas no fueron las únicas vías de difusión de su música. De hecho, dos grabaciones de la época muestran que Don Sabino Ruiz Jalón presentó, en 1954 en Radio Bilbao, la audición de diez canciones de Emma Chacón interpretadas por ella misma con el acompañamiento de la antes mencionada soprano Pepita López Español.

Desde 1960 a 1963, Chacón grabó otras siete cintas magnetofónicas que contienen varias de sus composiciones. En estas grabaciones, la propia Emma introduce e interpreta sus propias canciones, haciendo mención explícita a la emisión radiofónica de las mismas. Además, se oye cómo su familia la ayuda con las grabaciones, dato que refuerza la implicación familiar en el proyecto de la artista.

Emma Chacón murió el 28 de agosto de 1972, por enfermedad (según el acta de defunción), a los 85 años. La artista siguió registrando su obra hasta pocos meses antes de morir, como lo había hecho durante los anteriores 30 años.

50 años después de su muerte, el Teatro Arriaga de Bilbao organizó un concierto homenaje para “reivindicar la magnífica y paradójicamente poco conocida obra de una gran compositora”. El 7 de marzo de 2022, la soprano Eugenia Boix, la violinista Annika Berscheid, la pianista Susana G. de Salazar Ubis y la divulgadora Mercedes Albaina trajeron de vuelta el legado de Emma Chacón, “una de las grandes compositoras cuya música ha de permanecer en un escenario y no en los cajones”.