PEPA FERREIRO
Idoia Rueda ha sido artista, manager, booker, programadora y tour manager. Desde Pértiga Music acompaña a proyectos musicales, especialmente de mujeres, en algo que casi nunca aparece cuando hablamos de creación: cómo convertir una propuesta artística en un proyecto que también pueda sostenerse económicamente. Hablamos con ella de talento, inversión, precariedad, cachés, desigualdad, redes, estrategia y de por qué hacer buenas canciones no garantiza que vaya a pasar absolutamente nada.
Has estado también al otro lado, formando parte de bandas. Si pudieras volver al primer ensayo con todo lo que sabes ahora, ¿qué te dirías?
Creo que me iría del ensayo igual. Había mucha ilusión, que es fundamental porque sin eso los grupos no nacen, pero faltaba toda la estructura. En la música puedes estar en muchos sitios: puedes estar en lo amateur, en el underground o intentar ir hacia la industria. Lo importante es saber dónde quieres llegar y, si estás en una banda, que todas las personas que forman parte de ella quieran ir al mismo sitio.
¿Cuál fue una de las grandes mentiras que te creíste cuando empezaste en la industria musical?
Que si le pones muchísima ilusión y muchas ganas, tienes talento y haces buenas canciones, van a pasar cosas. Puede no pasar absolutamente nada. El talento es magia pura cuando lo ves, pero no es suficiente para hacer carrera.
Has sido artista, manager, booker, tour manager y programadora. ¿Cuál de esos trabajos ha sido más duro?
Tour manager ha sido durete. Está todo lo relacionado con los escenarios y con los equipos técnicos, pero además están las condiciones laborales, los viajes, las horas de carretera… Es un trabajo que exige muchísima energía. Lo he disfrutado mucho y he aprendido muchísimo, pero ahora mismo solo hago de tour manager con artistas que yo represento.
Durante un tiempo compaginaste ese trabajo con tu propia agencia y con un trabajo alimenticio.
Sí. Estaba haciendo de tour manager, llevaba mi propia agencia y además tenía un trabajo alimenticio, de esos trabajos que tenemos para acabar de comer y pagar las facturas.
¿Cuándo te diste cuenta de que la falta de información podía ser tan limitante como la falta de dinero?
Cuando sacamos nuestro primer disco. Trabajamos muchísimo, pagamos producción, mezcla, fabricación… Solo el disco fueron más de 6.000 euros seguramente. Éramos cinco y podíamos asumirlo porque pagábamos entre cinco. Después sacamos el disco y no pasó nada que no hubiéramos podido hacer sin disco. Ahí entendí que había algo que se nos estaba escapando.